Estas y otras cartas privadas pertenecen a la Biblioteca y Centro Cultural de Alce Viejo. Correspondencias como ésta, así como oficios legales, testamentos y todo tipo de registros privados son hallados regularmente en casas antiguas o demoliciones, ocultos en baúles y cajones con dobles fondo, y donados por la gente a esta institución pública para gestionarlos como registro universal de las costumbres, idiosincrasia y don de gente del pueblo.
Este blog tiene el honor y el privilegio de haber sido elegido para publicar por vez primera algunos de estos imprescindibles documentos que son testimonio de la historia viva y real no solo de Alce Viejo, sino del mundo.
LEÉ LAS CARTAS ANTERIORES EN ORDEN:
05. Coriolano a Sofía — Carta 3
Villa Esperanza
17 de abril de 1930
Mi adorada Sofía,
Tu última carta me ha sumido en una cierta zozobra. Te extraño con toda el alma y, aunque me alivian tus noticias, confieso que algunas de tus narraciones atormentan mi quietud. Comprendo tu terror ante los ruidos de los cuatreros, y apruebo que los vecinos, en su gran generosidad, revisen la casa por dentro.
Entiendo que esos manoseos han de ser gestos inocentes, nacidos de la camaradería y el alcohol, pero bien sabes que esos roces, por pequeños que parezcan, pueden encender en el cuerpo sensaciones que la naturaleza impulsa y nuestros vecinos podrían malinterpretarte. Por otro lado, recuerda lo que dice siempre nuestro cura párroco, Peperino Pómoro, sobre Eva y la manzana. Te ruego, pues, que gestiones los reparos necesarios.
Siento orgullo de tu generosidad al invitar a cenar cada noche al vecino que le toque velar por ti —siempre has sido tan noble—, pero el vino que mencionas, unido a los bailes y la jarana, es un cóctel peligroso que podría derivar, sin querer, en conductas licenciosas. Dos horas completas cada noche con un hombre a solas contigo dentro de la casa me parecen demasiado tiempo. ¿Qué tienen que revisar, que se demoran tanto? Quizá sea la lejanía o mi soledad, pero mi mente, te lo confieso, elabora mil escenarios.
Sobre Motongo, me avergüenzo de mis prejuicios. Prometo no cuestionarlo más. Si nuestros vecinos rancheros insisten en que es el mejor para los arreglos, que vaya. Pero, Sofía, por favor, solo de día y a la vista de todos. Un ganadero con el que compartí dos días de marcha arreando ganado juró que Motongo le coge a la mujer cada vez que sale a llevar sus vacas a Córdoba. Es decir que se la coge cuatro veces por año. ¡Y son campañas de un mes y medio cada una! Pobre hombre… Yo no creo en chismes, pero igual prefiero que trabaje en la casa con el sol alto.
Y en cuanto a lo de tu baño en el estanque… no termino de comprender bien ese episodio.
Dices que los cinco vecinos te vieron desnuda, y para cubrirte te acompañaron a la habitación. Pero luego, mencionas que solo cuatro salieron para que te cambiaras. Y una hora después agradeciste a "los cinco" antes de que se marcharan. Entraron cinco, ¿pero solo cuatro esperaron en la sala? ¿O me confundí al leer? Perdona mi torpeza, pero tu aritmética me desconcierta.
Reza por mí, Sofía. Este camino es cada vez más largo y mi corazón, dividido entre la fe en tu virtud y el miedo a la tentación, no encuentra paz.
Pronto estaré en San Bartolo. Escríbeme allí.
Con inquietud y amor, tu esposo
Coriolano
(La respuesta de Sofía, en algún momento del lunes 19 —y se empieza a poner!)
NOTA: Al final de la seguidilla de cartas publicadas, todo se compilará como un solo relato (o dos, depende de la extensión) y copiaré los comentarios de los que quieran participar.
CARTAS MARCADAS será una serie de historias y personajes distintos cada vez, pero compartiendo un mismo formato y estilo. Hoy es el turno de Sofía y Coriolano. Posiblemente la serie de cartas que le siga a ésta será entre Julieta y Octavio, de EL FARO, el spin-off de LA ISLA DEL CUERNO. Y hay un par más de historias en el baúl.
— Versión 1.0 (00/00/26)
(c) Rebelde Buey


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