Relato PRE-AVISO ya publicado

miércoles, 10 de mayo de 2017

Pre Aviso

PREAVISO
(VERSIÓN 1.1.1)

Por Rebelde Buey


1.
Estaban echando gente a lo pavote así que entré medio temblequeando al despacho del señor Gaber, mi jefe. Me di cuenta cuando agarré el picaporte de la puerta: entre la agitación y el sudor, la mano se me patinó dos veces.
—¿Querés que te ayude? —me preguntó Érika, la secretaria, con gesto de suficiencia. Era una morocha escultural, una belleza de ojazos y pechos italianos que podría estar trabajando perfectamente en la tele o el cine. Era sin lugar a dudas la mujer más sexy de toda la empresa, la que todos se querían coger, y la que —se sabía— únicamente se cogía mi jefe. Bueno, mi jefe y por supuesto René Muni, su marido y compañero mío en el departamento de Crédito.
—N-no, está bien —dije, me sequé la mano y abrí. Érika me intimidaba. No tenía el rango de mi jefe pero era conocida por su malicia, amén de ser su mano derecha, lo que le daba un poder residual que metía todavía más miedo.
Adentro, mi jefe practicaba golf contra un vaso acostado sobre la alfombra.
—¡Cirilo, qué bueno que viniste!
Se me acercó y me dio la mano. Mi jefe era de esos tipos que nada lo afecta, te trata como si no fueras su subordinado, pero te deja en claro que tenés que hacer lo que te pida. "Qué bueno que viniste", dijo, como si yo hubiera pasado a visitarlo en lugar de haber acudido a su llamado.
—¿Quería verme, señor?
—Cirilo, ¿cuánto hace que trabajás acá? Seis años, ¿no? Si habrás visto cosas... Ya conocés cómo funciona esto, viste que la mano no viene bien... Pateame la pelotita... Gracias... Cirilo, no te la voy a caretear: está sobrando gente por todos lados y ya sabés que Crédito viene para abajo desde hace dos años...
Me asusté. Si me echaban en medio de esa coyuntura económica iba a terminar durmiendo en la calle.
—¡Señor, no me eche por favor!
—Cirilo, solamente en este edificio trabajan 180 personas... y el recorte que tiraron es del 30% para la primera etapa. Vos estás en números, decime cómo hago...
Venía transpirando y de pronto el sudor se me hizo helado.
—Señor, hace seis años que trabajo para usted. En el sector hay gente con menos antigüedad... López, Aguirre, Muni...
Mi jefe me miró como si estuviera loco.
—No voy a echar a Muni. Me cojo a la perra bestial que tiene de esposa.
Lo dijo con una falta absoluta de reserva, como si estuviera hablando del clima.
—¿Y López? ¿Y Aguirre?
—¿No conocés a la novia de Aguirre? A esa bomboncita la veo en su casa. ¿O por qué te pensás que desaparezco todos los miércoles de 14 a 17? Y antes que me insistas por López, me pidió el gerente de logística que no lo eche, él y un amigo le cogen a la mujer una o dos veces por semana. ¡Qué desvergonzados!
Estaba perdido. La fatalidad de la situación me ahogó el pecho y la garganta. Quedé en silencio, imposibilitado de hablar.
—¿Me pateás la pelotita?
Le pateé la pelotita. Dios, ¿qué iba a hacer? ¿Cómo se lo diría a Eugenia? Ella vivía en su mundo, estudiando para veterinaria y sin la mínima intención de buscar trabajo en el mientras tanto. Al menos le ponía ganas al hogar y con sus 26 años procuraba convertirse en una buena ama de casa, lo que no siempre sucedía y yo utilizaba para mofarme de ella y reírnos juntos. Esta vez no nos íbamos a reír. Ella era una adulta-niña y yo, en mis 46, ya comenzaba a quedar fuera de las búsquedas de personal de las empresas.  
—Pero acordándome de las viejas épocas —siguió mi jefe—, de las buenas, de cuando andábamos bien y hacíamos dos fiestas por año, ¿te acordás?, se me ocurrió que en una de esas podría haber una solución.

miércoles, 3 de mayo de 2017

Notas sobre el relato PRE-AVISO

Hola, gente, tanto tiempo.
La semna que viene subo un nuevo relato. Se trata de un texto que tengo escrito desde hace bastante (recién lo estoy tipeando), y del que acabo de subir el teaser.
Es un unitario que a su vez usaré como piloto de una serie, o si prefieren, haré una serie completa usando la misma idea (pero mucho más desarrollada) que todavía no empecé a escribir (la serie sí será porno y bastante morbosa).

LO QUE VIENE:
- aunque sea de a poco se vienen los últimos tres capítulos de LA TURCA, dos de los cuales los estuve escribiendo estos días, y el tercero y último comenzaré esta semana.
- una nueva entrega de ELIZABETH.
- una nueva mini serie que ya está escrita por completo (son varios capítulos) y que presumiblemente se llamaría LA CHICA DE LA LIMPIEZA. No tengo título definitivo pero sí la modelo porno en la que está inspirada la protagonista, y de la que haré algunos teasers: Verónica Rodriguez (foto).
- también hay un par de unitarios más (uno muy muuy morboso y divertido), aunque la mayoría todavía no está siquiera escaneado.
Ténganme paciencia, por favor.
Un abrazo a todos y gracias.

viernes, 24 de febrero de 2017

Juli (y el Cornudo de Tetas) VI (Final)

JULI: Capítulo 6
(VERSIÓN 1.0)

Por Rebelde Buey


10.
Otra vez en la estación Caballito. Otra vez en la hora pico. Bencina me había dado instrucciones precisas: “cuando yo te mande un mensaje de texto vos lo llamás al cuerno y le decís que te sentís mal, que necesitás que te pase a buscar por la estación. Y cuando llegue, le decís que ya estás mejor y se toman el tren para volver.”
No crean que me dio más detalles, solo eso, y que confíe en él. Ah, y que sí o sí vaya con minifalda.
Por suerte tengo un montón de minis que no son de puta. Aunque el último año solo me había comprado ropa bien perra (buena parte de la cual se la oculté a mi marido), me quedaba un montón de cuando era una esposa decente. Bueno, lo sigo siendo porque a Mateo no lo hago cornudo. Y nunca lo haré.
Como el día anterior, entré a la estación y me miraron todos. Esta vez había ido vestida con una calza demasiado metida en el culo, la verdad que, para como me vestía yo, era bastante zafada. Ya al salir de casa el portero se sorprendió, no dijo nada pero me cogió con la mirada, y yo haciéndome la tonta, la que iba al gimnasio o algo así. No estaba acostumbrada, me sentía radiografiada por todos los hombres, especialmente por los del barrio que me conocían y que siempre me veían ir y venir de la mano con mi marido. Pero no les voy a mentir, en un punto me calentaba de una manera nueva. En la estación fui al baño público y me cambié. Conservé la remerita corta y sin mangas y cambié la calza por la minifalda exigida. No había espejo en ese baño mugriento, pero sabía que con mis tetas y mi culo estaba para matar. Me paré en el andén, esperando como una tonta; parecía una puta, o una de esas mujeres exuberantes que les encanta vestirse y lucirse para llamar la atención de todo el mundo.

Se publica el 12/05/2017

Se publica el 12/05/2017
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