LOS EMBAUCADORES I: Anexo 2 se publica en...
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viernes, 13 de mayo de 2016

El Pueblo Mínimo — La Turca: Noche Uno

EL PUEBLO MÍNIMO:
LA TURCA: Noche Uno
(VERSIÓN 1.0)

Por Rebelde Buey


Fue en el invierno aquel tan feo que casi se lleva a don Pascual. El peor invierno de los últimos cincuenta años, más helado que el patio trasero de Satanás. Fue ese invierno donde el agua se congelaba, los charcos se hacían vidrio y hasta los peces amanecían muertos.
Vino con frío, y el frío vino con la Turca, una noche cualquiera. Cayó sin avisar y con dos bolsos grandes, dos bolsos que eran casi una mudanza. Los tres vagos que fumaban en la puerta de Las Cuadrillas casi se caen de hocico al verla, porque además de bolsos traía un par de tetas como melones, una cintura de adolescente  y unas caderas que evidenciaban un culazo lleno, de mujer voluptuosa. Era bonita y de cabello muy negro, largo y ondulado, y le había tocado una cara de puta que bien la bendecía o maldecía según quien diga.
La mujer se les acercó con paso lento y a pesar de los bolsos las caderas se movieron con sensualidad.
—¿Está el Porotito? —preguntó sonriendo, y en esa sonrisa se iluminó y embelleció como una virgen. Sí, la cara de puta era una bendición.
Los tres vagos le tomaron los bártulos y le sonrieron en una galantería barata y obvia.
—¿Quién?
—El Porotito. O Poroto.
—Ah, el Poroto… —celebró uno.
—¿Sos la novia? —le sonrió otro.
—Soy la esposa —dijo la mujer, puro orgullo.
Los vagos abrieron la puerta ancha de Las Cuadrillas y vocearon fuerte hacia adentro:
—Poroootooo… —uno.
—Porotiiiiito… —secundó otro, y todos rieron.

viernes, 6 de mayo de 2016

Helina y su Benjamín
Anexo: El Cumple de Benji

Helina y su Benjamín – Anexo 3
El Cumple de Benji
(VERSIÓN 1.1)

Por Rebelde Buey


No fue para mi primer cumpleaños con tío Ricardo en casa. Habrá sido para el tercero o cuarto, porque fue después que a Helina me la empezaron a garchar también mis amigos. Es que con el paso del tiempo, ellos sin duda fueron viendo que mi tío se había instalado en casa, y habrán tomado nota que, de hecho, era él quien mandaba. El descubrimiento del cuartito para niños, que evidentemente estaba en uso pero no tenía justificación, incrementó las sospechas. Hasta que un día sucedió que dos de mis amigos vinieron a traerme unas entradas para la cancha, y uno de ellos tenía una descompostura padre. Obviamente cuando tío Ricardo estaba en casa garchándose a mi novia, yo no hacía pasar a nadie. Pero esta vez mi amigo se estaba haciendo en los pantalones y no hubo forma de negarle el baño, así que entró al departamento. Y mi otro amigo entró detrás, era ridículo dejarlo en la planta baja.
Tío Ricardo y mi novia cogían con la puerta de la habitación abierta y gritando como desaforados, sin saber que yo traía gente. Mi amigo fue corriendo al baño y el otro se quedó conmigo en silencio, en el living, escuchando el concierto de gemidos y puteadas de cogida que venían de la habitación. Puso cara de no entender, pero entendía todo.

viernes, 29 de abril de 2016

Helina y su Benjamín
Anexo: El Cuartito de Benji

Helina y su Benjamín – Anexo 2
El Cuartito de Benji

Por Rebelde Buey

Voy a tratar de contar —si puedo— lo que sucedió en casa el día que mi Heli me mostró por primera vez mi piecita. Sí, la tarde en que la encontré en bombacha y tetas con los tres morochos de la construcción. Si elegí no explayarme en ese momento es porque aun hoy siento la humillación calentarme las mejillas como aquel día. Si elegí contarlo ahora... bueno, no es que yo lo eligiera. Es que tío Ricardo me ordenó que lo contara.

Cuando Helina giró muy contenta entre los tres obreros para irse, cuando le vi el culazo desnudo, protegido malamente por una bombachita breve y metidísima entre las nalgas, cuando las manos del paraguayo y los correntinos la tanteaban groseramente sin importarles que yo estuviera ahí; en fin, cuando la vi irse y desaparecer por el pasillo entre risitas y gorgoteos lascivos de esos tres machos que se la iban a coger… quedé solo.

viernes, 15 de abril de 2016

Los Condenados (post 1)



A veces sucede que mi mujer me muestra las tetas. No lo hace siempre, tampoco una vez al año como mi “permitido” para cogerla. Digamos cada tanto, y es la gloria.

domingo, 3 de abril de 2016

El Pueblo Mínimo: Elizabeth 3:
El Camino de Elizabeth

La camioneta con el logo del astillero salió del camino de tierra y punteó en la ruta como yendo para Ensanche. Ruta mala, de esas provinciales, llenas de agujeros y asfalto escalpado como piel de víbora. Adentro iban Pedro y el Baturro, un ropero moreno y aindiado de dos metros de alto, y ancho como una heladera. Era de esos tipos tan grandotes que perdían la cintura, el cogote, todo, asemejándose a un muñequito Lego. Era tranquilo y reservado, con carácter firme, el necesario para ser un buen capataz. No era el jefe de Pedro, porque trabajaban en distintas secciones, pero en este encargo que los había sacado del astillero, el que entendía del asunto que fueron a tratar era Baturro, así que Pedro, sin realmente serlo, se puso en la posición de subordinado, en este caso, de acompañante en el auto. Por conocimientos y porque el moreno inspiraba respeto con sus dos metros de masa muscular.

portada del primer capítulo de LA TURCA

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